Véase aquà cómo la realidad es más fantástica que la imaginación de muchos novelistas. Si en el subgénero de la literatura de terror, la casa embrujada ocupa un puesto estelar entre los recursos que el autor puede utilizar, en Inmobiliaria no es sin embargo muy frecuente. No es muy frecuente pero sin embargo no dirÃa yo que es inexistente. Los fantasmas -esos seres racionales desprovistos de masa, en expresión extraordinaria de Mario Bunge- suelen aparecer en algunas demandas. En mi propio caso -somos propietarios de una enorme casa palacio aragonesa de los siglos XV y XVII-  una agencia que trabaja para el mercado inglés nos indicó que poseÃa demandas de compra en Teruel en la que una de las caracterÃsticas “sugeridas†por sus clientes para los inmuebles que les presentaban, era la existencia de un pasado oscuro, misterioso… y a ser posible con fantasmas. Nuestra casa, situada a los pies de un antiguo enclave templario, sà tiene algunas cámaras ocultas -en las que en algunos puntos me he hundido en agua casi hasta el pecho al recorrerlas-  además de una probable conexión con los sótanos del castillo en ruinas que corona mi pueblo… pero desgraciadamente nada comparable con lo que he leÃdo esta mañana. Léalo usted aquÃ. Â


