¿Quién se ha llevado a mi cliente? parte 2
Si bien en el artículo anterior hablaba de cómo habíamos vivido los últimos años empresarialmente hablando, creo que he de detenerme un poco más en ¿Cómo podemos cambiar para volver a atraer a nuestros clientes y sobretodo, “fidelizarlos”. La idea de transmitir algunas de mis experiencias tiene como objetivo compartirlas con otras personas y que con las suyas podamos en conjunto crecer.
Para empezar, ¿Cómo está mi negocio? ¿Cómo lo ven mis clientes? ¿Qué cosas tengo que mejorar? ¿Qué oportunidades hay en el mercado? ¿En qué me diferencio de mi competencia? ¿En qué tengo que mejorar yo? ¿Cómo puedo dar mejor imagen?
Algunas de estas preguntas dan vuelta en nuestras cabezas quizás más de lo que nosotros mismos quisiéramos. Además siempre está el condicionamiento económico que pesa más que cualquiera de las preguntas anteriores. Lo importante entonces, será saber encararlas de manera positiva y obtener compromisos para realizar los cambios necesarios.
¿Por dónde empiezo?
Lo mejor sería contar con un profesional del marketing estratégico o un coach profesional que me ayude a realizar un análisis mucho más objetivo de las cosas. Sino cuentas con él te doy algunas ideas, desde mi humilde visión de las cosas.
Primero, necesitas ser “ proactivo” ¿qué significa esto? Mira, encontré una definición que nos puede interesar en el libro de Stephen R. Covey, de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. “Proactividad no significa sólo tomar la iniciativa. Significa que, como seres humanos, somos responsables de nuestra propia vida. Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Podemos subordinar los sentimientos en valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan”.
Bueno, pero para poder ser proactivo quizás tengo que partir de la base de conocer mejor mi negocio, ¿Y cómo logro esto? Yo personalmente recomiendo hacer un ejercicio muy común en la planeación estratégica. “El Análsis DAFO” (D=Debilidades, A=Amenazas, F=Fortalezas y O=Oportunidades).
Realizar este ejercicio es como poner un espejo enfrente de nosotros mismos, de nuestro negocio. Para poderlo hacer, es necesario ser lo más frío posible, valorar en cada uno de estos rublos en donde estamos. El beneficio que se obtiene con su aplicación es conocer la situación real en que se encuentra la empresa, así como el riesgo y oportunidades que le brinda el mercado.
Las debilidades y fortalezas pertenecen al ámbito interno de la empresa, al realizar el análisis de los recursos y capacidades; este análisis debe considerar una gran diversidad de factores relativos a aspectos de producción, marketing, financiación, generales de organización, etc.
Las amenazas y oportunidades pertenecen siempre al entorno externo de la empresa, debiendo ésta superarlas o aprovecharlas, anticipándose a las mismas. Aquí entra en juego la flexibilidad y dinamicidad de la empresa.
• Debilidades. También llamadas puntos débiles. Son aspectos que limitan o reducen la capacidad de desarrollo efectivo de la estrategia de la empresa, constituyen una amenaza para la organización y deben, por tanto, ser controladas y superadas.
• Fortalezas. También llamadas puntos fuertes. Son capacidades, recursos, posiciones alcanzadas y, consecuentemente, ventajas competitivas que deben y pueden servir para explotar oportunidades.
• Amenazas. Se define como toda fuerza del entorno que puede impedir la implantación de una estrategia, o bien reducir su efectividad, o incrementar los riesgos de la misma, o los recursos que se requieren para su implantación, o bien reducir los ingresos esperados o su rentabilidad.
• Oportunidades. Es todo aquello que pueda suponer una ventaja competitiva para la empresa, o bien representar una posibilidad para mejorar la rentabilidad de la misma o aumentar la cifra de sus negocios.
Debilidades Fortalezas
Amenazas Oportunidades
¿Qué sigue después?
Una vez que has realizado el ejercicio, y has podido reflejar o ver en un espejo tu negocio, ahora, toma el turno a determinar acciones concretas, basadas en las oportunidades que has encontrado.
En el próximo artículo, bajaremos más a tierra todo esto, una vez teniendo claro en donde estoy y hacia donde quiero ir, el tema es ¿cómo llego? ¿Cómo consigo recuperar a mis clientes? ¿Cómo consigo atraer a más clientes?


Estupenda aportación. A mí también me sorprende ver como en otros sectores la gente está como “noqueada” por la situación, y se sienten incapaces de reaccionar.
Esto puede ser una gran oportunidad para la gente que se haya tomado esto del sector inmobiliario no como una oprtunidad coyuntural en los momentos buenos, sino en una carrera profesional en la que habrá que estar cuando vienen buenas, y cuando vienen malas también.
El que es arquitecto, el que es médico, el que es abogado… todos vemos cómos vamos a reposicionarnos y adaptarnos a la nueva circunstancia, pero seguimos considerándonos arquitecto, o médico o abogado…
Animo a los que seguis considerandoos inmobiliarios, los que mantenéis vuestra Visión y Misión como inmobiliarios, y analizáis los pasos siguientes para avanzar en las circunstacias actuales. Vosotros estaréis allí dentro de diez años, con una “práctica” valiosa y enriquecida, que podréis transmitir a los que vengan detrás.
Gracias nuevamente y te animo a seguir aportando tus comentarios.