Inmigrantes Bienvenidos

Dos son las amenazas que acosan al profesional en esta nueva etapa en la que los mercados recuperan el tono, incluso ya con estridencias como en el caso de Barcelona. Estas dos amenazas claramente son el auge de internet y la entrada en el sector de nuevos operadores. Ambas están vinculadas.

Las “Nuevas Tecnologías” empezaron retirando al Inmobiliario el poder de la información, continuaron creando nuevas vías de interacción entre los particulares, y ahora amenazan con hacer desaparecer cientos de profesiones y millones de puestos de trabajo en los próximos cinco años. Como en la (falsa) parábola de la rana cocida, en realidad el agua viene subiendo de temperatura desde hace tiempo, pero hemos estado atentos a la crisis y, a pesar de las advertencias repetidas, muchos no se dan cuenta de la amenaza que esta tendencia supone para quien no reaccione a tiempo.

No deja de tener gracia el escándalo que se puede montar por la aparición de un concepto tan viejo como la venta de un cartel y tres anuncios en portales. Ese modelo de negocio, cuya única novedad es hacerlo por internet y cobrar sin necesidad de probar su (in)eficacia, en realidad solo debe asustar a quien pretenda mantener un modelo idéntico, solo que vendiendo,o como comisión a éxito. Quien lleve un poco de tiempo en este sector y no se haya dado cuenta de que no se puede vivir de las 3P del marketing de propiedades (Poner un cartel, Poner tres anuncios, y Pedir a Dios que aparezca un comprador) ya que eso es algo que el propietario puede hacer sin ayuda de nadie hoy día, sin pagar unos honorarios cuantiosos. Quien pretenda vivir de eso hoy tiene sus días contados. Quien considere que una web que vende anuncios y carteles le hace competencia, debería revisar su modelo de negocio de inmediato.

Este tipo de “plataformas de negocio” que aparecen y desaparecen, generalmente están promovidas por gente que llega a nuestro sector sin entenderlo muy bien. Y es que es un sector que engaña: desde fuera se ven solo las 3P y parece muy fácil de desbancar. Alguien debería preguntarse porqué esta profesión sigue estando tan sana y atrayendo tanta gente diecisiete años más tarde, con la que ha caído de por medio.

La segunda amenaza es precisamente toda esa gente que, desplazados de otros sectores que no superaron la crisis, o la amenaza de internet, ahora entra en tropel en nuestro sector, que unos pocos han mantenido vivo con esfuerzo. La tentación es intentar impedirlo reclamando al gobierno una regulación que desde luego que no va a imponer un muro como el que Trump quiere que pague precisamente el gobierno mejicano.

El problema no es la llegada de nueva competencia: bienvenida sea si llena una necesidad e impulsa la evolución hacia un servicio más beneficioso para la sociedad y el país. Todos los grandes auges de las culturas en la historia han coincidido con movimientos migratorios hacia esos países que se vieron reforzados y beneficiados con la aportación de la inmigración.

Lo que debe preocuparnos es la incorporación productiva de esa gente que acude a nuestro sector pensando que su gran aportación es una aplicación más agresiva o más barata de las 3P; poner carteles, ponerlo en internet, y pedir a dios que aparezca un comprador.  Con esos el problema no es la competencia, que no puede haberla, sino el ruido y la desinformación que producen entre los consumidores.

No nos preocupa la competencia de los que trabajan adecuadamente, sino el ruido y el despiste que esta gente bienintencionada pero desconocedora, causa entre los consumidores.

El problema es que nuestra profesión esta desestructurada. No tenemos sistemas de incorporación y encauzamiento de los “inmigrantes” con la excepción de unos pocos sistemas de formación y dirección de carrera de ciertas franquicias y sistemas de formación, muy minoritarios. Y tampoco tenemos un Código Ético compartido, una serie de principios formalmente establecidos y generalmente aceptados, que sirvan para orientar, enmarcar y juzgar lo que es “buena” o “mala” practica.

Esta es nuestra nueva tarea: más que establecer barreras a la entrada de nuevos participantes en nuestro sector, reforcemos los dos grandes pilares de un sector sano, la formación y la ética. Todos entramos en este sector en su día como “inmigrantes” provenientes de otros, seguramente con una preconcepcion errónea que alguien nos ayudó a superar, o que superamos cometiendo errores duros para nosotros y nuestros clientes. Facilitemos el acceso de los que ahora llegan.

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