Dime en qué crees y te diré cómo trabajas

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Desde que me inicié en el sector inmobiliario, me he dado cuenta de que hay diversas y desiguales formas de trabajar y comercializar una vivienda, todas ellas directamente proporcionales al mayor o menor grado de compromiso que se establece entre el cliente y el profesional prestatario de los servicios en cuestión. Desde no firmar ningún tipo de documento formal mínimamente vinculante para las partes, hasta la rúbrica de un compromiso con un mandato en exclusiva, pasando por la archiconocida y predominante nota de encargo o incluso tomando un simple y rápido atajo con un documento de reconocimiento de honorarios para garantizar éstos ante un espontáneo cliente puntual. Todas ellas son usadas de forma indiscriminada por algunos profesionales, y será una u otra en función del nivel de confianza y compromiso que haya conseguido recibir de su cliente, desgraciadamente nunca al revés. Dicho grado de confianza, por otra parte, es de igual forma directamente proporcional a la convicción y dignidad profesional con la que decidamos afrontar el asunto ante el potencial y virtual cliente que tenemos delante. Según sea nuestra cosecha, así será nuestra recolecta.

Llegado el momento de mojarse, voy a sumergirme sin bombona de oxígeno, hasta calarme, siendo consciente siempre del riesgo, que asumo, de ahogarme entre tanta agua turbulenta y entre tanta corriente que me llevan de un lado a otro como pollo sin cabeza haciéndome continuamente dudar sobre qué camino escoger. Pero hay que escoger uno, el que quieras, pero uno. O ahora que lo pienso, quizás no, depende. No sé. Decidan ustedes mismos, al fin y al cabo, todos persiguen un mismo fin. Aunque el trayecto, sin duda, será diferente. Unos más tortuosos y sinuosos que otros.

Para empezar a bucear, vaya por delante una convicción primera, y es que creo que lo que yo crea, precisamente no es para nada importante y, mucho menos, definitivo, ni categórico ni concluyente. Por eso, precisamente por eso, lo importante será en lo que TÚ creas, siempre que de verdad lo creas. Eso es lo importante.

Creo en…

Creo en la profesionalidad, en el compromiso, en la transparencia… Aunque soy totalmente consciente del peligro que entrañan estas palabras tan fáciles de pronunciar y con las que se nos llena la boca a todos los profesionales. Palabras tan genéricas y a la vez tan abstractas que no dejan de aparecer en el 100% de los eslóganes publicitarios de nuestras páginas web, folletos e incluso de todas nuestras presentaciones de servicios. A veces, me pregunto qué pensarán los que las leen.

Creo en la “EXCLUSIVA”, con mayúsculas y entrecomillada. La creo, sí. Creo en ella porque es concreta. La podemos tocar. Creo en ella porque la podemos practicar con honestidad, todos los días y a todas horas, ya que no es algo que se aplique sólo en horario de media jornada, de 9 a 2 y luego, al salir de casa, que nos la peguen con otra a la primera de cambio. Por eso creo en la que nos une, la compartida, la de la MLS y ninguna más.

Creo en los (VALORES), en mayúsculas y entre paréntesis. Pero, en los valores de verdad, los que se practican siempre, no los de un día sí y otro no. No en los valores de quita y pon. No en los de, como diría Groucho Marx, “Estos son mis valores. Si no le gustan tengo otros”. Por eso creo también en separar el valor y el precio, ya que como diría en este caso Antonio Machado… “Es de necios confundir valor y precio”. Por eso también creo en la coherencia, en la inteligencia y en la necesaria educación de los consumidores. Esto sólo depende de nosotros, después no nos quejemos, ya sabéis seguro a lo que me refiero.

Creo en el 《CRITERIO》, en mayúsculas y entre comillas, pero esta vez, latinas. No creo en las medias tintas, por eso desconfío de todos aquellos que se esfuerzan por decirme lo que ellos creen que yo querría escuchar. Por eso no creo en la manoseada y casi obligada creencia de que el cliente siempre lleva la razón.

Creo en la crítica, en este caso en minúsculas, porque sólo creo en la constructiva, en la sincera y en la que pretende ayudar. Creo en la crítica útil, en la que te permite avanzar. Creo en la crítica que te permite dudar, por eso creo en el valor de escuchar y en el esfuerzo, en aquel que te permite progresar y prosperar y en aquel, por qué no, que te permite triunfar. Por eso creo en la excelencia, la sostenible, la duradera…la que se consigue con altura de miras, con una proyección de largo plazo y, cómo no, con un plan. Creo en la excelencia que te premia y gratifica con el prestigio, que no la fama. Creo en la que se consigue con ideas originales, valientes y únicas. Por eso no creo en las ideas de segundo plato, de segunda mano o incluso de km 0.

Creo en la suerte, ésta en cursiva, porque sólo creo en la buena. Sólo creo en la que se busca y se encuentra, en la que no surge por magia o generación espontánea, sino que resulta fruto del esfuerzo, de la constancia y de, ahora sí, la mágica combinación del TALENTO, la PERSEVERANCIA y la OPORTUNIDAD. Por eso no creo en la casualidades, sino en la causalidades.

Por último, no creo en la gente. Sólo creo en la PERSONA, ésta sí, en mayúsculas, sin comillas, sin paréntesis ni cursivas, … En todo caso en negrita y subrayada, sin falsedades, apariencias ni dobleces.

¡Ah, y no puedo evitarlo! …Y si no creo primero en la PERSONA, nuca jamás podré creer en el PROFESIONAL.

… ¿y TÚ? ¿Qué crees TÚ?

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1 comment for “Dime en qué crees y te diré cómo trabajas

  1. 20 Junio 2017 at 20:00

    Muy bueno, entre el conocimiento inmobiliario, el buen trato humano y saber de letras, expresas buenos sentimientos que nos unen en un buen servicio al cliente, dando valor a las emociones y a los valores. ¡Felicidades compañero!

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